La Reconquista a golpe de aguja y dedal

Medio centenar de vigueses se afanan desde enero en los bajos del centro vecinal del Casco Vello para preparar los trajes y banderas que lucirán dentro de un mes


Tras 70 años sin coger la aguja y el dedal, el amor por la Reconquista llevó a Sara Pereira, de 94 años, a retomar la costura para coser “una falda, un mandil, unas enaguas y unos pololos” con los que poder vestirse de “campesina” durante la fiesta que se celebrará justo dentro de un mes. Como ella, medio centenar de vecinos se afanan desde finales de enero en el local del centro vecinal del Casco Vello, en Rúa Oliva, para preparar los trajes y banderas con las que Vigo retornará durante un día a la convulsa España del siglo XIX, cuando las tropas napoleónicas campaban a sus anchas en Galicia.
“Nosotros empezamos a trabajar el 28 de enero y seguiremos haciéndolo hasta el último día”, explica Patricia González, profesora del taller de costura en el que, desde 2003, una veintena de mujeres divididas en dos turnos se aplican en sus vestidos las tardes de los viernes. El objetivo es “coser un traje por persona, aunque siempre hay gente que hace más y otra que hace menos”, apunta Patricia. El único requisito para participar es tener “nociones de cómo se cose” y ganas de crear. Que la experiencia engancha lo demuestran muchas de las alumnas de Patricia al reconocer que repetirán en 2012 para ampliar su armario o completar el vestuario.
Para que todo salga perfecto, Patricia se inspira en “grabados de época y piezas antigüas” que toma como modelos. El algodón, el paño y el lino con el que se elaboran más tarde los modelos lo aportan las alumnas que, en alguna ocasión, incluso se animan a traer “piezas antiguas de casa”. Carmen Carido, por ejemplo, explica que empleó una colcha a la que ya no le daba uso para confeccionarse una chaquetilla. “La experiencia es muy buena y se la recomiendo a todo el mundo”–apunta Carmen– “ahora estoy con una falda y para el año quiero repetir y coserme unas enaguas y un chaleco”. También Sara, que va por su tercer año, piensa ya en el “traje de campesina” que vestirá el 27 de marzo. A su lado Jennifer Prado, la más joven del grupo, con 24 años, reconoce que “de no saber apenas coser” ha pasado en cuestión de semanas a confeccionarse sus propios pololos.

Estandartes y banderas

Se engalanan los vigueses y se engalanan sus calles. El centro vecinal del Casco Vello sirve también los viernes de taller de confección a una treintena de personas que pintan estandartes y banderas. Miguel Vázquez –Capitán Cachamuíña el día de la Reconquista– apunta que “la mitad de las banderas que usamos este año las estamos haciendo nuevas ahora”. Para ello pintan “a mano con pintura plástica” las lonetas que más tarde colgarán de las calles, balcones y farolas del Casco Vello.
La edad de los voluntarios, como en el caso del taller de costura, abarca desde los 10 años del más joven a los 70 del veterano. Lo único importante, aclara José Luis Lorenzo –Frai André el próximo 27 de marzo– son las “ganas” de colaborar y estar dispuesto a pasar un buen rato los viernes, de seis a ocho de la tarde.


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